En las provincias del Sur de Marruecos la riqueza de las tradiciones favorece una artesanía variada. Siendo una actividad ancestral de las tribus nómadas, las actividades artesanales consisten especialmente en transformar materias primas naturales -como la lana, la crin, cuero de cabra y camello, el cobre, la plata y esmaltes de colores- en productos utilitarios u objetos de arte (joyería, calderería…).

Asimismo, la artesanía de esta zona se caracteriza por el curtido de las pieles de camellos, cabras, corderos, o gacelas para la confección de bolsos, tabaqueras, cubos de agua, cojines, cantimploras, estuches, así como para la fabricación de vestidos: Hayk, Darra’as…