Durante la colonización española, la actividad comercial en la región del Sahara se mantenía ligada a la satisfacción de las necesidades naturales y necesarias de los ciudadanos saharauis de Marruecos. Esta actividad se centró exclusivamente en el comercio de alimentos, tela, ropa, animales sobre todo camellos y cabras.

Tras la recuperación del Sahara en 1975 todas las regiones de este territorio experimentaron una intensa actividad comercial relacionada, en particular, a los centros industriales establecidos en las principales ciudades. Por eso, se han creado empleos en diferentes sectores, principalmente, aquellos relacionados con los oficios y actividades del mar.

Esto fue traducido por la construcción de decenas de mercados comerciales y el aumento de los intercambios de mercancías con otras regiones del Reino, principalmente, productos haliéuticos, industriales, agrícolas y de minería.

La importante actividad comercial en el Sáhara, dada su situación estratégica, ha contribuido al cambio de la vida de los de los ciudadanos saharauis gracias a la promoción del transporte terrestre, marítimo y aéreo de las mercancías.