Tras la retirada del colonizador español, el número de escolares apenas superaba unos cuantos centenares de alumnos, escasas escuelas, aparte del restringido número de maestros en las zonas saharauis. Por ello, la mayoría de alumnos se desplazaba a otras ciudades marroquíes para estudiar.
Pero tras la recuperación de las zonas del Sahara, el sector de la educación conoció un salto significativo en cuanto a la subida del número de alunmos, así como la creación de nuevas escuelas y centros escolares en diferentes ciudades y pueblos del Sahara, además del incremento del número del personal administrativo, técnico y educativo.
Marruecos ha desplegados grandes esfuerzos que han contribuido a un profundo e intenso desarrollo de las infraestructuras básicas así como la movilización de enormes recursos humanos y materiales.
Asimismo, veló por un sistema educativo basado en valores culturales y tradiciones berebro-musulmanas que constituyen el fundamento de los lazos seculares que vinculan la población de estas provincias al resto del Reino. Por lo tanto, la difusión de la educación en árabe y la unificación de programas educativos ha hecho reforzar y fortalecer estos lazos.
Por otro lado, las autoridades se han empeñado en garantizar la escolarización para todos los niños de seis años, velar por el reparto de los equipos y procurar alcanzar una verdadera equidad en las oportunidades de aprendizaje.